domingo, 30 de septiembre de 2012

Es Tiempo de Detener la Inútil Lucha

Al final del día todos tenemos demonios que combatir y depende de la fuerza con que luches por derrotarlos lo valeroso que eres. O eso me han hecho creer todo este tiempo. Algunos días siento que todos los demonios son implantados, nadie nace con ellos, pero algunos los han logrado hacer desaparecer o simplemente han aprendido a vivir con ellos ¡Qué envidia! Ojalá los míos se transformaran en fantasmas y se desvanecieran de vez en cuando, serían menos dañinos o al menos intermitentes.

Todo sería más simple si pudiera culparte, tú me hiciste ver todo lo que estaba mal en mí, cosas que sabía y otras que jamás imaginé ¿Era así de dura conmigo antes? Ni siquiera lo puedo recordar. Ya te he culpado de muchas cosas y eso jamás me ha ayudado… Y es como si cada vez que alguien quisiera rescatarme se hundiera conmigo, como repetir la historia cientos de veces sin encontrar la forma de parar. Si ellos me perdonan ¿Por qué no puedo perdonarme yo? ¿Por qué no puedes perdonarme tú? ¿Por qué no puedo perdonarte…?

He luchado años por ser mejor persona, por pensar, por tratar de no herir, pero todo puede ser destruido en segundos de insensatez y tú me lo sacaste en cara cada vez que pudiste. Es gracioso, porque fuiste tú el que se dejó seducir por una mujer en dos ocasiones distintas mientras me jurabas amor eterno. Y yo… yo me di el lujo de jugar contigo cuando todo había terminado, cuando las cadenas habían desgarrado todo nuestro ser. Ninguno de los dos era mala persona, solo fuimos una mala combinación, sacamos lo peor del otro y fuimos despedazados tal cual herimos.

Pero ya no estás y no puedo seguir así, estancada en la persona horrible que era contigo. Bloqueando cada emoción humana y dejando salir los instintos ¿Y todo para qué? Para que al final del día ellos vengan a buscarme y hacerme sentir… Hacerme sentir como si no quedara nada en mí que valiera la pena.

Y aquí estoy yo nuevamente, abrazando mis rodillas en el frío suelo de un cuarto oscuro, donde pareciera que nadie nunca podrá llegar con un poco de luz. Donde tiemblo esperando que me agarren las manos que saldrán de debajo de mi cama, del fondo de mi armario o a través de la pequeña ventana. Aquí espero que me consuma, que el sentimiento se haga intenso y no se separe de mí… Estoy cansada de luchar, hace mucho tiempo descubrí que la pelea solo hacía más doloroso el proceso. Hace tiempo comprendí que la batalla estaba perdida y que una vez que me sumerja ya no volveré a la superficie. Hace tiempo debí dejarme arrastrar y para que nadie más que yo cayera.



No hay comentarios:

Publicar un comentario