jueves, 17 de noviembre de 2011
Desvaneciéndose lentamente
Sí, por fin estaba entre mis brazos una vez más y podía sentir que era real. Lo sentía en su silencio, lo sentía en el color de su aroma, en la calidez de su aliento, en el sabor de su piel. No pude evitar acercar mis labios a su blanquecino cuello, no pude evitar rozar sus lunares con mis dedos. Entonces su cabello limitó mi camino, suavemente lo retiré para poder tener un mejor alcance de mi objetivo y mi lengua decidió trazar un húmedo camino por aquella suave superficie. Su sabor descontroló mis sentidos, miles de colores olí, miles de sabores pude distinguir, mis manos apretaron su cintura con firmeza reclamándola para mí como años atrás, y entonces, pude sentir aquella sutil risa de complicidad salir por su boca. En aquel momento supe que no se negaría, que quería estar conmigo tanto como yo añoraba volver a estar con ella, que podría estar consciente de cómo había recordado cada noche el sabor de sus besos fugitivos, la textura de sus lascivas caricias en mi pecho.
lunes, 17 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
De Esos Días
Era de esos días en los que todo llegaba a su límite, era de esos días en los que el miedo era superior a cualquier cosa, de esos días en los que las preguntas volvían con más intensidad que antes y exigían ser respondidas con urgencia. Era de esos días en los que la respiración se le paralizaba por algunos segundos y se repetía en voz baja qué iba a ser de su vida, cuando la piel se le erizaba y ni su boca ni sus trazos eran capaces de expresar lo que había encerrado en su corazón. Sí, quizás llevaba demasiado tiempo intentando ser una buena persona y siempre que una sola palabra se salía de su papel… el pánico de volver a ser un monstruo la golpeaba con más fuerza que años atrás.
Tal vez era tiempo de decir aquello que había callado, hacerlo antes de que fuese consumida por la parte que intentaba ocultar, quizás… Quizás era hora de dejar ese miedo de lado, porque había sido tan recatada que no había sufrido ni disfrutado, tanto que solo se había preocupado de disimular y ahogar en silencio los atisbos de los que fueron los errores cometidos.
sábado, 17 de septiembre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Noche Sin Luna
Abrió los ojos de golpe, por más que quería las sirenas de los policías le impedían pensar con calma. Las sirenas, ojalá ese fuera su único problema.
Un hombre alto yacía enfrente de ella, su expresión era dura, seria pero precavida, parecía estar siendo más paciente de lo que hubiera sido en otras ocasiones, pero eso no quitaba la presión de su pecho. Se quedó mirándolo e intentó, torpemente, secar una lágrima que resbalaba por su mejilla. No era la primera y no iba a ser la última.
-Ya le dije todo lo que sé.- Un sollozo terminó la frase mientras el hombre erguido frente a ella se metía la libreta al bolsillo y con una mano se arreglaba el bigote. Parecía no tener la más mínima intención de marcharse, pero aún le quedaban unos cuantos vecinos por interrogar y no perdería el tiempo. Quizás más tarde regresaría.
-Está bien, pero necesito volver en algún momento, por favor no se vaya de la zona delimitada con la cinta.
Sofía estaba helada, su cerebro no era capaz de procesar tantas cosas, claramente no estaba en condiciones de alejarse del edificio. Giró su cabeza y posó su vista en el gran bulto cubierto por una sábana negra, aún no daban la orden de mover el cuerpo y no dejaban que nadie se acercara. No podía asimilar que no vería a Dante, nunca más.
Dante… ¿Cómo olvidarte? Siempre fuiste el más dulce, él único que estuvo conmigo en las buenas y en las malas. Recuerdo tus abrazos como si ahora mismo estuvieras aquí haciendo desaparecer todas mis preocupaciones. Pero ¿Qué puedes hacer si me preocupación es tu ausencia?
Nunca pensé que este momento llegaría tan rápido, siempre creí que sería ella la que te alejaría de mí y con eso no me refiero a la dama elegante que se pasea de negro a tu alrededor en este momento. No puedo creer que te hayas ido sin siquiera decir adiós, que te hayas ido sin escuchar todo lo que tenía que decirte. Si hubieses sabido que mi corazón sigue su ritmo gracias a ti quizás el tuyo nunca se hubiera detenido, pero no hice nada, fui una cobarde como lo he sido toda mi vida. Sabía que llorabas por ella, sabía que llevabas noches sin dormir y que las pesadillas no te dejaban tranquilo, te vi con la mirada perdida, tirado en el suelo y sin ganas de levantarte. Y ¿Qué hice yo para ayudarte? Abrazarte…rodearte con mis débiles brazos ¡¿Tiene algo de sentido!? ¡¿A quién le sirve eso cuando ya no tiene razones para vivir?!
¿Sería suficiente para que te quedaras decirte que ya no estoy respirando? ¡Quédate! ¡Por favor, no me dejes! Lo oculté, lo oculté por temor pero ¿Cómo no ibas a verlo? Me quedaba horas interminables intentando consolarte, diciéndote que de seguro ella no valía la pena, que deberías estar con alguien que te valorara. Eres…Fuiste una maravillosa persona, siempre dispuesto a hacerme reír o a compartir tus lágrimas conmigo.
Te amo, siempre te he amado. No sé si valga de algo decirlo ahora o pensarlo, pero si estás donde yo creo, entonces podrás saberlo sin que pronuncie las palabras. Ya lo sabes ¿Puedes volver ahora? Ven, despiértame de este sueño, dime que no es verdad, que estás acostado en la pieza de al lado, que me trajiste a mi casa porque ayer volvimos muy tarde. Dime que aún puedo sentir el calor de tus besos en mi mejilla, tus manos erizando los vellos de mis brazos y tu risa manipulando las expresiones de mi cara.
¡Eres un maldito egoísta! ¡¿Por qué no vuelves?! ¿No me oyes? ¿Nunca se te ocurrió pensar cómo me sentiría sin ti? Intenta encontrar mi corazón…de seguro se tiró contigo de esa ventana. De seguro lo enterrarán contigo mañana o pasado. Solo me queda un hoyo negro donde se supone que estuvo alguna vez. De pronto duele de una manera insoportable, me duele el cuerpo como si hubiese levantado tres veces mi peso y mis ojos, mis ojos no se pueden ni abrir de tanto llorar; y de pronto soy incapaz de sentir algo, como si nada fuera real, aunque tan solo llevo unas horas intentando lidiar con la noticia sé que mañana ya no quedará nada de mí.
Daría todo lo que tengo por verte sonreír una vez más, por sentir tu aroma acercarse y correr a abrazarte como lo hacía cada vez que nos encontrábamos. ¿Nunca notaste que siempre llevaba una foto tuya? Todas las noches le deseaba dulces sueños y la dejaba bajo la almohada ¿Nunca sentiste los besos que te di mientras dormías las veces que nos quedábamos en la misma habitación?...A quién quiero engañar, yo soy la idiota que no te lo dijo y he dejado que mi corazón pague las consecuencias. Ahora es demasiado tarde, deberé cargar con la inexistencia de un nosotros para siempre.
Cerró los ojos nuevamente y miró hacia otro lugar. No quería mirar aquello en el suelo, ese no era su amigo, ni se asemejaba a él. No quería pensar que aquellos millones de huesos rotos se trataban del hombre que había estado soñando con besar por meses. No, no iba a admitir que había perdido todas sus oportunidades de reconfortarlo y secar sus lágrimas una vez más. Corrió desesperadamente a abrazar lo quedaba de él. Necesitaba al menos despedirse. Saltó la segunda cinta de protección llegando al lado del bulto y abalanzándose sobre aquella manta negra. El llanto volvió como si jamás la hubiera dejado sola y mientras se aferraba a ese montículo el viento comenzó a soplar. La noche se nubló, la luz de la luna había desaparecido completamente, ninguna estrella estaba allí para iluminar el camino de aquella alma perdida.
-Por favor…No te vayas. ¡Sabes que nunca te he pedido nada! ¡Quédate!- Algunas gotas cayeron a su alrededor sin tocarla, parecía que no solo ella lloraría aquella pérdida.- ¡Vamos! ¡Abre los ojos!...Sabes que te amo…-Hundió su cara en donde debería estar el cuello del chico y sus sollozos fueron ahogados por el sonido de un relámpago en el cielo.
- ¡Señorita! Aléjese del cuerpo… ¡Qué alguien la detenga! ¡Rápido! – La policía intentó sacarla, razonando, a la fuerza, pero nada funcionó. Seguiría ahí llorando su partida, abrazando por última vez su frío cuerpo, esperando que la lluvia disminuyera un poco su dolor. Deseando dormir para siempre a su lado.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Volver a Caer
Y de pronto me acordé por qué todo había terminado. Mirarlo otra vez me había confundido. Mi mente había hecho ese sucio truco de recordar solo los buenos momentos, las risas, los besos y los encuentros fortuitos; se había encargado de omitir todo lo demás y darme una punzada en el corazón al volver a encontrarlo. No pude evitar preguntarme ¿Por qué había dado final a una relación tan perfecta? Pero por más que buscaba la explicación, no podía encontrarla. Quizás había sido una idiota, no hubiese sido la primera vez que me pasaba, por lo general me encaprichaba fácilmente y cuando los conquistaba y veía que estaban completamente locos por mí, los dejaba. No era intencional, al menos no conscientemente. Siempre quise creer que era porque me asfixio fácilmente, porque no soy de las personas a las que tienes que llamar todo el día para demostrarle su amor, no. Me gustan los detalles, no lo niego, pero el exceso de muestras de afecto produce el efecto contrario.
Por otro lado, estuve pensando y a mi mente llegó una idea providencial, revelándome una parte de mi existencia que posiblemente había intentado ocultar. Podía ser que jamás de los jamases me hubiese interesado en ellos, tal vez solo me gustaba la idea de poder tener aquella relación perfecta que al parecer todos menos yo tenían. Claramente no me gustaba para nada pensar de esa manera, va contra nuestra naturaleza el creer que somos malos pues a veces lo único que nos queda es la autocompasión. Lamentablemente todo calzaba, me gustaba sentirme querida, hasta que me daba cuenta que solo ellos sentían amor y yo…Yo quería escapar de aquellos sentimientos que no podía corresponder, huía de la manera más cobarde posible.
Con él, con él era distinto. Éramos como amigos, hablábamos cada noche y nos reíamos de todo, bastaba ver su sonrisa para alegrarme el día y sabía de qué manera decirme las cosas, como si me conociese más que yo a mí misma. Sí, era perfecto, solo necesitábamos juntar el dinero para escaparnos de la vida mundana en la que estábamos inmersos y seguir nuestro camino a dónde fuese que quisiésemos ir. No importaba realmente el lugar, siempre y cuando estuviéramos juntos.
Pero todo eso siempre es perfecto cuando tienes 15 años. Cuando miras tu futuro y parece interminable, mientras que tu pasado es solo línea de inicio de la carrera. ¡Hermosa época dónde todo es mágico! Donde existen los por siempre y para siempre, donde el amor verdadero golpea a tu puerta para no irse más. O al menos eso es lo que crees, porque no dura demasiado, algo siempre te abre los ojos, te das de golpe contra la realidad y la verdadera dureza de la vida que, hasta ahora, te parecía tan dulce como un algodón de azúcar. Todo termina antes que te des cuenta qué sucedió.
Y allí estaba, mirando sus ojos nuevamente. Aquellos profundos ojos cafés a los que volví a dar la esperanza de que todo fuese como un cuento de hadas, esos mismos que me habían vuelto a prometer lo de años atrás. Esa mirada que alguna vez me había observado con ternura, ahora volvía a marcar la seriedad y el dolor que hacía unos años, cuando también era yo la que designaba que era el tiempo de la despedida. No quería pronunciar las palabras, pero ahora que había visto su rostro lleno de odio comprendía que la decisión que había tomado no había sido por idiota. Al parecer todo este tiempo había estado menospreciando a mi yo del pasado y era momento de enmendar los errores.
- - No lo entiendes y nunca lo hiciste. No me dejas más alternativa que creer que nunca lo harás.
Estaba enojado, no triste, eso lo tenía claro. Era su orgullo el que había roto y no su corazón. De seguro se sentía engañado, después de todo había sido yo la que lo había buscado. Pero que me haya acordado de él no quería decir que quisiera volver ¿O sí? Posiblemente siga siendo yo la extraña y anormal, pero aunque no sea la niña de 15 que creía en el amor por siempre, sigo pensando que hay algo mejor para los dos, algo mejor que estar juntos para no estar solos. Y a pesar de que no creo en el destino, tengo claro que nunca estuvimos destinados.
lunes, 25 de julio de 2011
Es Tiempo de Partir
No tengas miedo, yo no lo tengo, ambas sabemos que es hora de partir. Sé que aún me oyes, lo veo en tus ojos a pesar de que su brillo va desapareciendo lentamente. No, no llores, es lo que deseaste tanto tiempo y que no le dijiste a nadie, es por lo que rogaste cada vez que el dolor se hacía insoportable.
Sé que muy pocas personas podrían llegar a entenderlo, la mayoría solo creerá que lo hace, pero nadie ha luchado tanto como tú para no rendirse. Te vi día a día dedicarme tu más dulce sonrisa, ahogar los quejidos inevitables para no preocuparme, cada día eras tú la que me levantaba el ánimo cuando yo lloraba por tu sufrimiento. ¿Cómo fuiste tan fuerte? ¿Cómo convertiste las heridas en armaduras? Nunca dudé que fueras valiente, pero jamás imaginé que tus ganas de salir adelante pudieran contra todo lo demás, que tu mano fuera capaz de arrastrar a todos los otros para que no se quedaran atrás.
Ahora es tu turno de descansar, peleaste contra todos los diagnósticos y alargaste tu vida más allá de lo que decían las malditas estadísticas. Se cayó tu cabello pero tu voluntad jamás flaqueó, te vi ser madre, amiga y esposa de la manera en que algunas mujeres solo soñamos con ser, haciéndome creer que tocar la perfección no es tan difícil, incluso si estás anclado a los defectos de tu naturaleza. Pero ya es tiempo de partir.
Me enfurece pensar que en este momento en el mundo hay miles de personas pensando en acabar su vida, personas que creen sus problemas no se pueden solucionar, que no recuerdan estar rodeados de gente que los ama. Hay miles de personas deseándole el mal a otras, mientras yo, yo solo desearía que te quedarás aquí un día más, que fuera mentira el día que me llamaste llorando para contarme de tu condición, que fueras capaz de regalarme una última sonrisa. Gente que no valora lo que se les ha dado, que está cansada de luchar, mientras tú… Mientras tú tienes ganas pero se te han acabado las energías, pero te han sido arrebatadas las oportunidades. Si tan solo supieran de ti, de tus ansias de vivir y amar… si supieran lo que se sufre al perder alguien que amas… Quizás las cosas serían diferentes. Quizás serían más conscientes.
No tengas miedo ahora. No ahora que has hecho todo lo que estaba a tu alcance y mucho más. Cierra los ojos, pero antes mira a tu alrededor. Estamos todos los que te amamos y aunque se nos parta el alma en dos, te despediremos con una sonrisa, una como la que nos regalaste todos los días que disfrutamos de tu compañía. Descansa querida amiga, que yo me encargaré de que el mundo siga tu ejemplo.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Sueños Marchitos
Nuevamente nos encontramos, creí que no volverías más, pero al parecer me necesitas más de lo que yo te necesito a ti. Puedo sentirte, como aquellas veces que rondabas mi cama mientras dormía, tus pasos se detenían y una suave caricia recorría mi frente, siempre te gustó cuidar mi sueño y siempre amé despertar mirando tu sonrisa.
Tu aroma me invade, penetra cada poro de mi piel hasta llegar a mis pulmones y me hace pensar que todo a mí alrededor ha cambiado, nada ha sucedido y nuevamente somos dos adolescentes enamorados. Cierro los ojos y me acerco intentando tomar tu mano, me siento nervioso, como si fuera la primera vez, pero no dura demasiado, vuelvo a ser dominado por la tranquilidad que emite tu calor, vuelvo a sentirme en un universo paralelo. No, no me siento merecedor de tanta calma, no es correcto que me quede a disfrutarla, soy completamente indigno de tu pureza, de tu perfección, pero aunque intente irme, eres tú la que me sigue buscando.
Sin mirarte intento soltarte, te suplico murmurándote que te vayas, es lo mejor para ti y ambos lo sabemos. No te he olvidado y no creo que pueda hacerlo, pero no puedo seguir reteniéndote aquí, no puedo ligarte a esta forma de vida, si es que así se le puede llamar. Deja de visitarme, sabes que no encuentras lo que buscas y que lloras más de lo que sonríes. Renuncia a mi amor, atesora los recuerdos y sigue adelante. Ya no soy capaz de darte lo que necesitas, ni siquiera puedes sentirme cuando te abrazo, no me oyes cuando te grito que te amo, no desaparecen tus lágrimas cuando intento secarlas. Solo soy un inútil que no logra transmitirte lo que siente.
Todo es distinto, el destino se encargó de separarnos, pero de seguro tiene algo mejor preparado para ti. Entiende, no estoy feliz de que así sea, no quiero que nadie más te acaricie o te diga lo guapa que estás, no quiero que te abracen al llorar o que te besen de felicidad. Pero definitivamente, no quiero verte triste nunca más. Déjame ir, yo ya no pertenezco a este lugar, deja tus flores a un lado y las veré marchitar ahogado por el nudo de mi garganta, guarda mi memoria en tu corazón y por favor, deja ya de llorar.
No estaré muy lejos, quiero cuidarte pero sin impedirte avanzar, ya no podemos vivir el mismo mundo y lo necesitas aceptar.
Cada noche, cuando te invada el sueño, la habitación se llenará de mi aroma, así sabrás que te hago compañía. Cuando estés triste les diré a las aves que compongan melodías en tu ventana. Lamento no poder hacer más, pero si realmente te concentras, me podrás encontrar. Si no tienes a nadie, siempre estaré yo. Aunque, si solo miraras a tu lado te darías cuenta que tienes mucha gente que te quiere y que odia verte así, que haría lo imposible por verte feliz. Ya no puedo soportar ser la sombra que comienza a apagarte, que ha arrancado la luz de tus ojos y derrumbado todos tus sueños, no puedo cargar con la culpa de que mi partida te haya convertido en lo que eres ahora, un montón de piezas que no puedes pegar.
Ve a casa y duerme, ahora seré yo el que vele tus sueños cada noche en silencio, el que aleje tus pesadillas con una suave pero imperceptible caricia, el que te vigile desde arriba.
miércoles, 20 de abril de 2011
Respiro
Alcé la vista y cerré los ojos, dejé que el aire entrara hacia mis pulmones, esa suave sensación fría hizo que mi piel se estremeciera, que mis labios se extendieran y dejaran escapar un suspiro. Un día como cualquier otro, una fría mañana de otoño en la que el sol aún no se había dignado a salir del todo, un largo camino me esperaba para llegar a mi destino y no tenía más compañía que mis amadas e incomprendidas canciones. ¿Qué se sentirá ser alguien más? me pregunto mientras camino por el paseo Bulnes a paso relajado, a mi alrededor un monton de oficinistas y gente de apariencia importante caminan apurados, en sus rostros expresiones serias, solemnes, como si su vida realmente tuviera un propósito. ¿Qué pensaran ellos de mi? Quizás solo vean una chica extraña, de cabello irregular y vestida de negro, "Otra más que quiere ser diferente", algo así debe recorrer sus cabezas si es que se dan el tiempo de dedicarme algún pensamiento. No me importa realmente, no entenderían lo bien que se siente ser así, aunque quizás crean que solo soy una más de monton, aunque me miren dentro de la masa como yo los miro a ellos, en el fondo tengo una identidad. Tengo las ganas de hacerme notar y tarde o temprano, sea en esta vida o en otra, lograré hacer algo realmente significativo, cambiaré la mentalidad de muchos y expandiré la razón con el simple hecho de sugerir una sola idea. Sonreí, sonreí aún más cuando recibí miradas extrañadas ante mi gesto, si fueran capaces de sostener la puerta al que viene detrás, comprenderían la felicidad que te brinda el intercambio de sonrisas. La sensación de complicidad al ver que el otro también entrecierra los ojos y te ensea los dientes, no parece sonar tan romántico o digno de ser contado cuando se describe de esa manera, pero hay algo más tras esto, algo más que tú y yo. Algo más que esa conexión momentánea con un extraño, un calor dentro de tu pecho que te obliga a abrir la boca para captar otra bocadana de aire, que te inspira para mirar al mundo a la cara y gritarle "SOY FELIZ DE SER YO MISMA, DE NO SER PARTE DE UNA ESTÚPIDA PLANTILLA". Ganas de mostrarle a otros lo que es ser tú y, de alguna manera, de sentir como es ser alguien más, quizás de eso se trata todo, quizás de eso se trata el amor y la solidaridad.
martes, 19 de abril de 2011
Contradicción
Es raro comenzar a escribir de esta forma, es nuevo, justo cuando creí que no me quedaba nada por sentir, por probar. ¿Alguna vez has querido sentirte como la primera vez? Es difícil encontrar cosas que te haga sentir la emoción y el nerviosismo de probar algo por vez primera. Pero no es realmente sobre lo que quería escribir, sé que puede que nadie pase y lea lo que una mente distorsionada y algo compleja escriba, no es el pasatiempo más "normal" o popular, realmente no me interesa, puede sonar egoísta, pero esto lo he hecho para mí y para quien le guste.
Reflexiones estúpidas que llegan a un callejón sin salida y cuestionamientos infinitos que bombardean mi cabeza sin rendirse, son los motivos por los que aveces me gustaría, simplemente, apagar mi cerebro. Algo tan simple como dormir me resulta tortuoso, no es como si pudiera sacar provecho a todas las ideas que se me vienen a la cabeza, aveces cuando camino por la calle escuchando música lo creo, pero una vez que se desvanecen, como el resplandor de luz de un roce por estática, no hay forma de recuperarlos. Suelen venir a visitarme cuando no hay nadie más, como si temieran ser escuchados o expresados, como si supieran que a nadie más que a mí le importa lo que significan, lo que no saben es que yo no puedo comprender el significado que esconden.
Normalmente me pregunto cómo es que todos viven tan tranquilos, ¿no se darán cuenta de las contradicciones a las que están expuestos? ¿no se detendrán a pensar en la complejidad de su existencia? ¿en el sentido de sus acciones? No es util cuestionarse sin poder llegar a una conclusión, el ejercicio mental "porque sí" no me parece para nada beneficioso. Por mucho tiempo que pase, por muchas enfermedades que podamos curar, por muchas cosas que inventemos para llenar las vacíos, por mucho que descubramos el funcionamiento de nuestro organismo y el de todos los otros seres vivientes y a pesar de que logremos comprender nuestra mente, jamás lograremos apagar las preguntas sobre nuestra existencia. Siempre podrás acceder al cómo, pero nunca al por qué.
Querido lector, si es que existes, espero no pegarte este virus que infecta mi mente, porque aunque algunos piensen que es de sabios reflexionar, yo solo quisiera vivir tranquila y disfrutar de esta efímera vida. Lamento que realmente el virus más infeccioso, el más contagioso y de mayor rápidez de propagación, sea una idea. Protege tu mente con el mejor antibiótico que se te ocurra, engrasa tu cerebro para que te resbalen las cosas que no quieres que entren, porque ,una vez que se alojan, ni una lobotomía impedirá que se sigan propagando, carcomiendote desde dentro.
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