No puedo recordar cuándo fue la última vez que me dijiste que viera la luna. La última vez que salí al balcón ignorando el frío de la noche para contemplarla. La última que nos lamentamos el no tener forma de inmortalizarla.
Y, como aquella noche de luna llena, no pudimos evitar que el momento se desvaneciera. Que el amor menguara para no volver a ser visible en nuestras ventanas, impidiéndome volver a mirar la noche con aquella expectante e ingenua fascinación. Llevándose consigo algo más que aquel hermoso resplandor.
miércoles, 24 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
Juego Siniestro
Deslizo el pincel una y otra vez por cada uña, las soplo con
amor, mis labios simulan un beso invisible con el aire que me rodea. La cabeza
me da vueltas pero, como todos los días, intento distraerla.
-
¿Al final, no te harás nada en las uñitas?
Su voz resuena en mi cabeza y perfora mi fuerza de voluntad
como un taladro. Ya no puedo mantenerlo alejado de mi mente, no puedo esquivar
los recuerdos. Miro mis manos y noto un color morado bordeando el final de mis
dedos. Respiro profundo, tengo claro que volverá a hablar.
-
Tus manos siempre están heladas. Ven, ponlas
entre las mías.
Su rostro se dibuja frente a mí y esa maldita sonrisa vuelve
a derretir mi corazón ¿Por qué me haces esto? Sabes que ya no está más ¿Podrías
alejarlo al menos unos minutos? Ya no quiero sentir nada de esto.
-
¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan callada?
Cierro los ojos mientras me repito a mí misma que no es
real, mientras ruego para que su imagen y su voz se alejen, para que me dejen
descansar. Pero, nadie responde a mis plegarias. Siento el roce de su piel
sobre la mía y sus labios acercándose a mi cuello. Siento su mirada de amor
sobre mis ojos cerrados y escucho nuevamente aquellos susurros que siempre me
hicieron estremecer.
-
Te amo.
Hasta aquí llegan mis intentos por mantenerme completa. Mis
pedazos vuelven a regarse por el piso, claramente el pegamento no fue
suficiente. Abro los ojos, una lágrima baja por mi mejilla anunciando la
llegada de todas las demás. Su silueta se desvanece a medida que el dolor se
propaga por mi cuerpo inmovilizándome.
Debería saber que nada era o es real y no lo volverá a ser,
pero no puedo evitar que mi mente juegue con mi corazón, no puedo evitar que
mis recuerdos nublen mi razón.
domingo, 7 de abril de 2013
Debilidad
No quiero morir, pero siento que algo se me seco adentro. No
puedo derrumbarme, no lo tengo permitido. La verdad es que claramente no quiero
nada de esto, pero no existe forma de alejarlo y no queda otra que vivir con el
sentimiento el tiempo que sea necesario.
Sé que no es una competencia y no se trata de estar bien
para no ser el que está mal. Sé que ahora me toca vivir el papel contrario al
que he desempeñado y debería haberme preparado mejor. Sé que no es el fin del
mundo. Sé muchas cosas, mi mente las sabe, mas nadie se ha dignado a dejarla
tener el control. Por momentos respiro, pero al siguiente me siento agonizar.
Es como si todo se hubiera desvanecido y hubiese que
construirlo de nuevo, como si tuviese que reinventarlo todo sin tener ni una
gota de imaginación. Me duelen hasta las articulaciones pensando de dónde
sacaré fuerzas para esto y me siento patética
por ser tan débil.
Todo sería tan fácil si los recuerdos me dejaran de
torturar… Si apagara los sentimientos hasta poderlos controlar. No te odio, ni
lo haré, pero en estos momentos me encantaría que me fueras totalmente
indiferente, que tu ausencia no me calara el alma a cada segundo. Desearía no
haberme quitado los frenos como dijiste, haber parado las cosas cuando pude,
descansar…No dejarme llevar por algo que ni tú podías controlar y que logró que
ambos chocáramos con ese gran muro. Con este maldito final.
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