¿Alguna vez has fingido ser alguien más? Alguien que siempre quisiste ser pero que nunca pudiste, esconder tus defectos y potenciar todas tus pequeñas virtudes. ¿Alguna vez quisiste ser alguien más? Borrar todo los errores del pasado pero guardar la experiencia, crearte una nueva identidad y enfrentar al mundo con otra cara. ¿Alguna vez quisiste ser diferente? Idealizándote hasta pensar que tu vida sería más fácil si cambiaras esto y aquello, si fueras más fuerte o más bello.
Yo lo hice, yo me moldeé de tal forma que llegué a no reconocerme, mostré a los demás la cara que quería y oculté aquella llena de dolor y ataduras. Sepulté mis sentimientos en lo más profundo de mi ser, creyendo que me ahorraría el dolor, que estaría listo para mirar una vez más al mundo, que me había arreglado. ¿Perfecto, no? Dejas la basura bajo la alfombra y haces brillar los adornos para deslumbrar la vista, es como si siempre hubiese sido así, nadie puede notar la diferencia. ¡Has cambiado! Te dicen… ¡Qué encantador! Murmuran. ¿Y tú? Tú sonríes ante los halagos como si los merecieras, sigues haciendo las cosas que sabes que valoran pero no porque te guste verlos sonreír, no, lo haces porque te gusta cómo se siente ser querido.
Hay algo que no descubres, que no notas hasta que lo sientes crecer en tu interior, como un hoyo negro. No te quieren a ti, quieren a lo que has construido ¿Pero sigues siendo tú? ¿Puedes decir que eres tú? No, no puedes. No puedes sentir como las personas golpean el cascarón para entrar y ver la parte que ocultas, solo ves como todos se enamoran, ríen y disimulan, gozan y lloran a tu alrededor. ¿Y tú? Tú miras, observas, porque es lo único que te permiten tus sentidos atrofiados. Sufres porque sientes que todo es una mentira, una mentira perfecta que creaste a tu alrededor, atrayendo a la gente equivocada y regocijándote en su falsa adoración. Te dices que estás lleno de amigos, te lo repites a ti mismo cada noche para convencerte y poder dormir, pero la realidad es muy distinta, estás solo. Solo, porque tú lo provocaste. Solo, porque ya ni siquiera tú estás contigo mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario