miércoles, 25 de mayo de 2011

Sueños Marchitos


Nuevamente nos encontramos, creí que no volverías más, pero al parecer me necesitas más de lo que yo te necesito a ti. Puedo sentirte, como aquellas veces que rondabas mi cama mientras dormía, tus pasos se detenían y una suave caricia recorría mi frente, siempre te gustó cuidar mi sueño y siempre amé despertar mirando tu sonrisa.

Tu aroma me invade, penetra cada poro de mi piel hasta llegar a mis pulmones y me hace pensar que todo a mí alrededor ha cambiado, nada ha sucedido y nuevamente somos dos adolescentes enamorados. Cierro los ojos y me acerco intentando tomar tu mano, me siento nervioso, como si fuera la primera vez, pero no dura demasiado, vuelvo a ser dominado por la tranquilidad que emite tu calor, vuelvo a sentirme en un universo paralelo. No, no me siento merecedor de tanta calma, no es correcto que me quede a disfrutarla,  soy completamente indigno de tu pureza, de tu perfección, pero aunque intente irme, eres tú la que me sigue buscando.

Sin mirarte intento soltarte, te suplico murmurándote que te vayas, es lo mejor para ti y ambos lo sabemos. No te he olvidado y no creo que pueda hacerlo, pero no puedo seguir reteniéndote aquí, no puedo ligarte a esta forma de vida, si es que así se le puede llamar. Deja de visitarme, sabes que no encuentras lo que buscas y que lloras más de lo que sonríes. Renuncia a mi amor, atesora los recuerdos y sigue adelante. Ya no soy capaz de darte lo que necesitas, ni siquiera puedes sentirme cuando te abrazo, no me oyes cuando te grito que te amo, no desaparecen tus lágrimas cuando intento secarlas. Solo soy un inútil que no logra transmitirte lo que siente.

Todo es distinto, el destino se encargó de separarnos, pero de seguro tiene algo mejor preparado para ti. Entiende, no estoy feliz de que así sea, no quiero que nadie más te acaricie o te diga lo guapa que estás, no quiero que te abracen al llorar o que te besen de felicidad. Pero definitivamente, no quiero verte triste nunca más. Déjame ir, yo ya no pertenezco a este lugar, deja tus flores a un lado y las veré marchitar ahogado por el nudo de mi garganta, guarda mi memoria en tu corazón y por favor, deja ya de llorar.

No estaré muy lejos, quiero cuidarte pero sin impedirte avanzar, ya no podemos vivir el mismo mundo y lo necesitas aceptar.

Cada noche, cuando te invada el sueño, la habitación se llenará de mi aroma, así sabrás que te hago compañía. Cuando estés triste les diré a las aves que compongan melodías en tu ventana. Lamento no poder hacer más, pero si realmente te concentras, me podrás encontrar. Si no tienes a nadie, siempre estaré yo. Aunque, si solo miraras a tu lado te darías cuenta que tienes mucha gente que te quiere y que odia verte así, que haría lo imposible por verte feliz. Ya no puedo soportar ser la sombra que comienza a apagarte, que ha arrancado la luz de tus ojos y derrumbado todos tus sueños, no puedo cargar con la culpa de que mi partida te haya convertido en lo que eres ahora, un montón de piezas que no puedes pegar.

Ve a casa y duerme, ahora seré yo el que vele tus sueños cada noche en silencio, el que aleje tus pesadillas con una suave pero imperceptible caricia, el que te vigile desde arriba.

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