miércoles, 10 de abril de 2013

Juego Siniestro


Deslizo el pincel una y otra vez por cada uña, las soplo con amor, mis labios simulan un beso invisible con el aire que me rodea. La cabeza me da vueltas pero, como todos los días, intento distraerla.

-          ¿Al final, no te harás nada en las uñitas?

Su voz resuena en mi cabeza y perfora mi fuerza de voluntad como un taladro. Ya no puedo mantenerlo alejado de mi mente, no puedo esquivar los recuerdos. Miro mis manos y noto un color morado bordeando el final de mis dedos. Respiro profundo, tengo claro que volverá a hablar.

-          Tus manos siempre están heladas. Ven, ponlas entre las mías.

Su rostro se dibuja frente a mí y esa maldita sonrisa vuelve a derretir mi corazón ¿Por qué me haces esto? Sabes que ya no está más ¿Podrías alejarlo al menos unos minutos? Ya no quiero sentir nada de esto.

-          ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan callada?

Cierro los ojos mientras me repito a mí misma que no es real, mientras ruego para que su imagen y su voz se alejen, para que me dejen descansar. Pero, nadie responde a mis plegarias. Siento el roce de su piel sobre la mía y sus labios acercándose a mi cuello. Siento su mirada de amor sobre mis ojos cerrados y escucho nuevamente aquellos susurros que siempre me hicieron estremecer.

-          Te amo.

Hasta aquí llegan mis intentos por mantenerme completa. Mis pedazos vuelven a regarse por el piso, claramente el pegamento no fue suficiente. Abro los ojos, una lágrima baja por mi mejilla anunciando la llegada de todas las demás. Su silueta se desvanece a medida que el dolor se propaga por mi cuerpo inmovilizándome.

Debería saber que nada era o es real y no lo volverá a ser, pero no puedo evitar que mi mente juegue con mi corazón, no puedo evitar que mis recuerdos nublen mi razón.

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